Está mañana tuvimos nuestra reunión de Iglesia en la pequeña congregación de La Sierra.
¡Si en nuestra vida no hay fe verdadera entonces está vida no vale nada!.
Y en esta condición parece estar la vida de la mayoría de las personas de estos pueblos, donde viven sin fé en Jesús, gastando el valioso tiempo en cosas vanas, y por su falta de arrepentimiento acumulando ira para el día del juicio justo de Dios.
Pero mientras Dios nos tenga predicando en este lugar, debemos ser fieles y seguir adelante, ya que el merece nuestro compromiso sincero y abnegado. La cruz es una razón por la cual Cristo merece ser adorado, y nosotros vivir con gratitud ya que gracias a El tenemos esperanza.
Está mañana predique en Mateo 15:1-9. Y aunque me sentía muy débil debido a la enfermedad, el Señor me dió la fortaleza para poder exponer su palabra ante una pequeña audiencia de 6 personas.
El texto de esta mañana nos llevó a desenmascarar la hipocresía que cometemos cuando le damos mayor peso a las tradiciones que al mandamiento de Dios. No podemos agradar a Dios si no nos sometemos a la autoridad de su Palabra, si la relativisamos, la cambiamos o le añadimos. Debemos darle el respeto que merece y sujetarnos a lo que nos indica, y no hacer de mandamientos de hombres una ley en la Iglesia como si hubieran muchos legisladores. Solo hay uno y Jesús es el Señor y legislador de la Iglesia. A el debemos honrar y obedecer también.
A menudo presento problemas de salud que digamos que disminuyen mi desempeño pero no me paralizan. Hay una mujer que está viniendo a las reuniones de la Iglesia que pensamos por lo que se ve en su vida que no es sincera. Su familia es conocida en el pueblo por su participación en la brujería y cosas turbias, si la aceptamos es porque yo sé que Dios tiene poder para salvar a los más viles pecadores, sin embargo algunas personas me han sugerido que muy probablemente me esté haciendo brujería. Yo no sé si esto es cierto, pero prefiero no centrar mi atención en estas cosas. Mi confianza esta absolutamente puesta en Jesús, y yo sé que el me guarda y me cuida. Y en los momentos difíciles se que puedo refugiarme en El. Pero si quisiera que Dios convirtiera a esta mujer o que si no se va arrepentir que mejor se alejara.
Aún hoy sigo soñando con una Iglesia Bíblica en esta zona. Con esto me refiero a una Iglesia sincera que por sobre todas las cosas tiene como meta honrar a Cristo.
Mateo 15:9 NTV [9] Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios” .
De un tiempo para acá, a menudo me lamento de mi pobre amor a Dios. Han transcurrido 17 años desde ese día en que todo cambió, cuando Su luz iluminó mi corazón y la vida me cambió. Todo fue tan increíble, pero tan ilógico, tan desconocido y de otro mundo que caí humillado ante Su imponente majestad.
Nunca antes había conocido una bondad tan grande, tan pura y desinteresada como esa, ni un amor tan sincero e incondicional que me resultaba extraño, pero a su vez irresistible.
Yo no sé cómo le ha pasado a los demás, yo me quedo con mi caso como algo que jamás podré olvidar. Para algunos, locura; tal vez misticismo, etc. Otros le han llamado el estado bajo convicción del espíritu previo a la salvación, etc.; pero para mí significa el punto de un antes y un después. Cuando ahora mi vida adquiría significado y el corazón rebelde me era extirpado por uno que ardía como brasas encendidas por alcanzar las llamas de ese cielo que en la Biblia se describía tan excelente. Para mí, antes de esto, este libro santo solo era un compendio de historias religiosas y filosofía antigua, y hablaba de un Dios que solo existía en las imaginaciones de los más tontos; y, sin embargo, ante mi mucha soberbia, un día se presentó sin ninguna forma, solo por las letras de este libro que una y otra vez venían constantemente a mi mente en el momento más oscuro de mi existencia, donde ya no había esperanza ni tampoco más ganas de seguir buscándola. Palabras santas que un valiente me profirió en el tiempo de mi mayor oscuridad y que mi duro corazón no quería aceptar.
Rendido ante una inmensa vacuidad con el alma rota navegando en el vasto mar del sinsentido, él me derrotó y en un instante me sedujo y yo me dejé seducir, y desde entonces este mundo fue cambiado para mí.
Vivimos en un tiempo donde muchos que se identifican como «cristianos» carecen de algo como esto; por eso, sus corazones no han sido reformados profundamente. En el mejor de los casos, se han mejorado moralmente, se han vuelto intelectuales doctrinalmente, pero no poseen pasión por Aquel que dicen que les salvó.
Ahora cuando veo a alguno que retrocede, me inquieto y me pregunto asombrado: ¿Qué pasó? ¿Acaso él no es suficiente? Me refiero a su amor revelado en la Cruz, su sangre derramada por cada pecado nuestro sin tener necesidad de hacerlo y sin que nosotros lo merezcamos. ¿Qué no pueden entender la magnitud de todo esto? ¿No pueden recordar cómo era el cadáver putrefacto y hediondo que eran? Y así darse cuenta de que están despreciando lo más valioso. ¿O qué? ¿Existe otro amor como el Suyo? ¿No están cansados de la hipocresía de este mundo que se atreven a preferir el amor de los placeres y de aquellos que les mienten, por el único y sublime amor que nunca les va a decepcionar?
Es aquí cuando me lamento, me espanto y me turbó ante la terrible imagen de aquellos que cambian el oro divino por el estiércol y se aferran locamente, y en algunos casos parece que, con gran alegría, a este como su gran tesoro.
y ha cambio observo mi debilidad, inutilidad, frialdad ect… y exclamó, ¡Dios no me dejes correr tan lejos de ti que nunca jamás pueda volver!. Como dijo San Agustín: ¡Quema ahora para que no quemes después!, y no me permitas por nada dejarme seducir por lo engaños de aquellos que te han dado la espalda, y que han cambiado la gloria por el infierno. ¡Y en medio de la crisis agradezco y bendigo esta aflicción que no me deja vivir en paz mientras mi corazón no sea por completo tuyo oh Señor!.
Juan 3:3 [3] Jesús le dijo: —Te aseguro que si una persona no nace de nuevo no podrá ver el reino de Dios.
Este mes que terminó (Julio 2025), el Señor nos ayudó en gran manera para seguir adelante en Su labor. La verdad es que es su misericordia la que nos sostiene y la que nos impulsa a seguir en el mandato de predicar a las personas en los lugares a donde nos mandó.
A menudo, en el trayecto, tendemos a olvidarnos de las enormes implicaciones que representa predicar el Evangelio. Podemos llegar a caer en la monotonía y así perder el enfoque de esta importante función. No es solo recitar discursos religiosos; de eso existe mucho hoy en día, es transmitir la Palabra Viva de Dios que puede despertar al pecador a la realidad de que necesita con urgencia a un Salvador, y de esta manera pueda obtener una relación con su creador, lo cual asegurará su alma eternamente y le dará sentido a esta vida. Esto requiere mucha diligencia en la oración, valor, amor, fe y, en fin, de una constante dependencia de Dios; y aún así, nadie es suficiente para hacer esto.
Pero estamos con el Dios de los imposibles, que usa instrumentos de polvo para ir concretando sus planes; por eso confiamos en vez de desesperarnos, y así seguimos avanzando porque fiel es el que prometió concluir su obra en nosotros. Tengamos presente que la predicación, más que una profesión, es pasión, pasión por Cristo y por su gloria, y compasión por aquellos que permanecen perdidos.
Esto es lo que considero que nos va a hacer permanecer en la jornada a pesar de los obstáculos que inevitablemente se van a presentar. «Cuando el amor a Cristo es más grande que todo, no habrá nada que nos detenga en nuestra misión por Él». Porque el amor es la fuente de motivación más grande que un hombre puede tener. Así que si un hombre ama mucho a Dios, mucho hará por Él; en cambio, si no le ama o lo hace poco, eso se reflejará indudablemente en su servicio.
Así, el Señor ha tenido a bien ayudarnos a continuar sembrando en el corazón de aquellos que pone a nuestro paso, para que les compartamos sobre el infinito amor Salvador que el padre da a los que creen en su hijo Jesucristo.
Algunos niños en La Escuelita de Verano
Los niños siguen siendo la oportunidad más grande para alcanzar a estos pueblos. Cada sábado hemos podido seguir instruyéndoles en las cosas divinas, y, a su vez, rogando por la salvación de sus almas. Sin duda, creo que este trabajo ha estado dentro del propósito de Dios y ha sido tiempo muy bien invertido, porque tal vez estemos preparando al nuevo grupo de cristianos que alabarán a Dios y continuarán con la labor en estos ranchos. ¡Dios lo conceda, ya que Él puede hacer grandes cosas!
Escuelita Bíblica los sábados
También debo testificarles que Dios ha provisto de una manera milagrosa para todas las necesidades que conlleva realizar esta labor. Nuestro Dios sigue respondiendo a las oraciones de sus siervos y da su respaldo a los que le honran. Para mí, ha sido una experiencia muy real y constante desde que empezamos en este ministerio por fe, y la promesa de que Él nunca nos abandonará no ha fallado.
Hebreos 13:5-6 PDT:
«No amen el dinero, sino conténtense con lo que tienen. Porque Dios dijo: ‘Nunca te abandonaré ni te dejaré solo’. Así podremos decir con seguridad: ‘El Señor es mi ayuda; no tendré miedo. ¿Qué daño puede hacerme un simple mortal?’».
Mientras muchos prefieren pedir dinero y recurrir al hombre, nosotros preferimos esperar solo en Él, porque confiar así da más gloria a su nombre y nos demuestra que Dios sigue escuchando y proveyendo a los que le buscan con insistencia y con fe; y no estoy diciendo esto por alguna vanidad personal, sino como un testimonio de Su fidelidad y animarlo a confiar solo en El y a esperar en sus promesas.
A su vez, también seguimos yendo a predicar al pueblo llamado La Tena. No sabemos cuánto tiempo más será esto, pero Dios ahora lo ha dispuesto así y queremos seguir tomando esta oportunidad para alentar a los creyentes en este lugar y también predicar a otros que necesitan conocerlo. La batalla no es sencilla cuando se trata de buscar a Dios. He visto como todas las fuerzas del infierno se unen para apartar a los hombres de esta intención, y, sin embargo, sabemos que su obra nadie la puede frustrar. Así que con este pensamiento seguimos adelante, creyendo que Dios usará este trabajo para bendecir los corazones de las personas en este lugar.
Tacuba
Y, por último y no menos importante, la pequeña congregación en Tacuba sigue adelante, ocupados en crecer en La Palabra y en la obediencia, en seguir instando a que nuestra devoción a Cristo debe ser real; esto es basado en la Palabra, con amor y con fidelidad. Y, a su vez, orando por aquellos que habrán de venir un día como respuesta a la predicación que seguimos llevando a cabo.
Querido hermano le pido que sigamos orando por la obra de Dios en estos pueblos. Por los niños que están siendo enseñados en La Palabra y por las almas de los que todavía están perdidos, que un día puedan encontrar la luz de Cristo.
También ore por mí, por mi vida espiritual, por gracia y puertas abiertas para predicar Su palabra.
Por el embarazo de mi esposa (ya 3 meses) y por el nuevo bebé que está por venir.
Por nuestro hijo mayor (Caleb, 9 años), que tiene autismo de grado 1, y esta semana tiene cita con el pediatra y luego con el neurólogo. Que ellos puedan orientarnos a cómo ayudar a Caleb a superar algunas situaciones concernientes a esta condición. También Ore por la condición espiritual de su alma.
También por Baruc (nuestro otro hijo), ¡porque el pueda encontrar en Cristo todo lo que quiere y necesita!.
Sabemos que Dios está en control y que Él nos va a ayudar en todo lo que tengamos que vivir.
Dios les bendiga.
Heber González
Algunas fotos.
Muy verde y lluvia en la Sierra.Evento de niños. (Escuela de verano).Aprendiendo a cabalgar.Escuela de verano en Tacuba IEscuela de verano en Tacuba II.Mi esposa está con las visitas.Transportando niños a la Escuelita.Tarde de Bici con Caleb y Baruc.Mi esposa y yo de aniversario.Un sábado en la Escuelita.
Ayer fuimos a predicar a un pueblo donde nos estamos reuniendo cada viernes, y Dios nos concedió un muy buen tiempo con personas que aman a Dios y con otros que apenas empiezan a entender la gracia salvadora, y mi deseo es que ojalá un día no muy lejano ellos lleguen a ser contados entre los cristianos. Cada día observo la triste condición de la Iglesia hoy y me resulta inevitable sentirme solo y a su vez extraño ante la gran frialdad que se observa dentro de esta hacia las cosas espirituales y también una enorme indiferencia hacia quienes todavía están perdidos. Y pienso que ahora es crucial mantenernos firmes y pedir a Dios de su abundante gracia para no ser envueltos por esta ola de apatía y desamor hacia Dios. Y es que no hay otro nombre para esta condición sino infidelidad, producto de que se ha perdido el amor por aquel que tanto nos ha dado. Nuestro fervor a Dios depende de nuestro grado de amor hacia Él y, tristemente, muchos lo han abandonado por nada, por las baratijas de este mundo y por querer encajar en el sistema que lo gobierna. Y no se crea que yo no lucho; estoy consciente de que si puedo seguir adelante es solo por Él, y pido a Dios me conceda su favor para nunca cambiarle por nada de este mundo y que pueda terminar mi carrera con éxito, esto es siendo fiel a Él. Ha habido periodos en que el trabajo se ha vuelto cansado, con muchas dificultades, y resulta muy fácil caer en el desánimo y dejar de persistir. También las invitaciones a distraerse, a ocuparse en las cosas de esta vida son una grande tentación para dejar de hacer lo que Dios nos mandó. Pero Dios es tan bueno que nunca deja que me salga con la mía, y ha frustrado todos mis planes que nada tienen que ver con la misión por la cual me trajo a estos ranchos. Así que en todo esto veo la fidelidad divina para mi vida.También ayer ha llovido mucho en el pueblo; ahora todo está muy verde y los arroyos con agua, lo que lo hace ver más alegre. Por el contrario, los caminos están horribles, y las moscas por ratos no las tolero; parecen una plaga, pero pido paciencia y sigo adelante. Esta mañana tuvimos escuelita por la mañana, y como cada sábado fuimos a traer a los niños. Hoy tenía paz y no estaba ansioso como en otros dias, cuando llegó a sentír toda la presión de está responsabilidad encima cuando solo tengo que dejarle todo al Senor. Hoy solo asumía que todo estaba en sus manos y que Él me ayudaría con la lección de este día y traería a los niños que nos acompañarían. Esto me trajo mucha paz y animo. Así que, aunque muchos niños se ausentaron debido a que están de vacaciones y salieron del rancho, 14 sí llegaron y les enseñamos sobre la verdad de que Dios nos hizo y a todas las demás cosas también para su gloria. Esto es para la alabanza de su nombre, para adorarle con todo lo que somos y tenemos, y para vivir satisfechos en Él. De esta manera nuestra vida tiene sentido y experimentamos mayor satisfacción porque nadie nos puede hacer felices como lo hace Dios. Así evocamos su atención hacia las cosas que Dios creó para maravillarnos en su ingenio y perfección, y agradecer que nos conceda el privilegio de poseerlas y disfrutarlas. Como el amanecer, la vegetación, la fuerza con que nos movemos, la fauna… en fin, hay tantas cosas que deben guiarnos a alabar a Dios por lo grande que es Él, pero principalmente por Cristo, por quien nos demostró cuánto le importamos al enviarlo a morir en nuestro lugar en la cruz del Calvario y por el cual un día estaremos con Él.
En resumen, esta lección fue una invitación a maravillarnos en Dios y vivir agradecidos por todo lo que Él nos ha dado.Y bueno, fue un buen día con estos chicos y, mientras el tiempo vuela, sigo orando por ese día en que estos niños lleguen a profesar la fe genuina al confesar a Jesús como el Salvador y Señor a quien deben amar y servir. Por el bien de ellos, Dios les permita que esto les suceda.
Por otro lado mi esposa tiene 7 semanas de embarazo, y la alegría juntamente con los estragos de esta noticia no se han hecho esperar, los malestares la han tenido padeciendo mucho, ya hemos estado dando vueltas al hospital pero a la vez contentos con esta bendición, pidiendo a Dios sabiduría y paciencia, y esperando que esto llegue a un final feliz. No sé si a mis 45 ya estoy muy viejo para ser otra vez Papá pero confío en que el Señor me dará la fortaleza y la sabiduría para asumir este privilegio y nuevo desafío con fé.
Dios de infinita misericordia, que no guardas rencor ni buscas el mal de ningúna de tus criaturas. Que con paciencia, las aguardas para que éstas se arrepientan de su osadía de vivir en contrariedad a tus santos preceptos y así no perezcan en el eterno dolor que representa el infierno.
¡Cuán inmensa y asombrosa ha sido tu bondad hacia este ser tan despreciable y pecador como yo! Sin duda, un alma perdida, hasta que tu gracia me alcanzó y me envolvió con el abrazo de tu infinito amor.
Cómo tú, un Dios tan puro y tan santo, fijas tus ojos en lo indigno de este ser humano y lo redimes de su propio pecado, trasladándolo a los lugares más altos que Tú has reservado para aquellos que Cristo ha comprado y su corazón limpiado.
Fuente de infinita bondad que jamás cesa de brotar, con la que riegas cada rincón de la creación para dejar grabada en ellas tu excelsa misericordia, revelando así, ante la humanidad, tu asombrosa paciencia y nuestra desmedida ingratitud.
Nunca nadie ha Sido tan bueno con la humanidad y nunca nadie lo será, y sin embargo somos ingratos porque no sabemos valorar un amor tan puro como el que tú nos das, que aún siendo tus enemigos nos enviaste a tu hijo para guiarnos al buen camino pero nosotros lo matamos, porque no lo queriamos y así tu en vez de tratarnos con odio nos mostraste misericordia y nos diste perdon para revelarte como ese Dios tan grande que no tiene límites para amar ni perdonar las trangresiones de aquellos que les concedes reconocer su bancarrota espiritual.
Ahora no permitas más que sigamos siendo ingratos, y concédenos amarte y vivir agradecidos por el resto de esta vida ante tanta bondad no merecida.
Pronto viene el día en que el sol de justicia brillará con gran intensidad sobre todos los hijos de Dios. Aunque ciertamente y en una medida ya alumbra sobre todos nosotros, los que hemos recibido la verdad, la consumación de esta experiencia gloriosa será cuando le veamos cara a cara. Esa debe ser la meta, ver al Salvador y gozar de Él por toda la eternidad.
Esto me lleva a pensar que todo aquí abajo es de poco valor en comparación con esta esperanza. Los bienes materiales, la vanidad de esta vida, los privilegios que pudiera darnos el mundo son nada en comparación con estar con Cristo.
Este pensamiento, en verdad, me ha animado a seguir adelante con mi misión y empeñarme en permanecer fiel, que es lo que a Dios le importa de sus hijos. Creo que hace tiempo renuncié a otras pretensiones, a cosas que los hombres desean, como la idea de aumentar mi influencia, ser exitoso, en fin ser alguien etc… Todo esto ya no me llama la atención, como si el hecho de agradar a Dios y que personas aquí en mi área puedan llegar a conocer a Cristo a través de mi predicación. Somos muy tentados a voltear los reflectores sobre nosotros cuando siempre deben estar sobre Él. Cristo es el que siempre debe brillar y, al cabo, es Él quien lo hace todo en su obra.
Así, me ocupo en seguir enseñando, principalmente a los niños que nos ha confiado. ¡Oh, cuánto deseamos que un día lleguen a conocer a Cristo!, y que así puedan adorarlo porque Él es digno de este acto, pero a su vez que también, por medio de Él, puedan encontrar el camino de la verdad, del gozo y de la esperanza que solo pueden obtener de Él.
Confieso que cuando a veces tenemos muchas ausencias en La Escuelita, me sucede que me abrumo en sobremanera; es como si una capa de desánimo me envolviera, pero ahí me recuerdo que la obra no es mía, que este trabajo es de Dios y que solo Él puede hacer que esto siga funcionando para su gloria.
Es entonces que recobro la paz y Dios me da la fuerza para continuar y plantarme frente al grupo y enseñarles sobre el amor de Dios. Y noto que cuando esto ha pasado, a la siguiente semana Dios nos manda muchos niños.
A veces sospecho que Dios lo hace así para no permitirnos confiar en nuestra propia sabiduría ni esfuerzo, sino solo en su gracia y así mantenernos esperando solo en Él y dependiendo de la oración para todo bien.
También, el trabajo con los adultos se sigue haciendo, y en este tiempo meditaba sobre las personas que Dios ha puesto a nuestro cuidado en este rancho, y no se trata de los fuertes ni de los sabios según el mundo, sino de los enfermos y desolados. Y esto requiere doble esfuerzo, porque no solo es el cuidado espiritual; en muchos casos se trata también del cuidado del cuerpo, de auxiliarles en otras cosas que requieren a causa de las condiciones en las que se encuentran. Y, bueno, todas estas son oportunidades para morir a uno mismo y, a su vez, de mostrar a otros el amor de Dios.
Tengo muy presente que el cristianismo genuino debe ser una vida de servicio al prójimo y no de estar en una posición para ser servidos o servirse a uno mismo.
Esto me recuerda que hace tiempo, una persona dijo, refiriéndose al momento cuando salgo los domingos a recoger a las personas para transportarlas y traerlas a la reunión de la Iglesia: «El hermano es el que los domingos anda recogiendo la chatarra del pueblo»; y sí, creo que está es una manera muy despectiva de referirse así a personas que no gozan de su misma condición física o estatus económico, etc…Pero yo digo que estas personas que piensan así no entienden nada del verdadero valor de una persona, que no saben que no es rico ni sano el que parece que está bien y tiene todo en esta vida, sino el que tiene a Cristo.
«Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos»; y aunque ellos pueden estar físicamente gozando de buena salud, el cáncer del pecado que los mantiene como esclavos los hace ver putrefactos y despreciables ante los ojos de un Dios puro y santo. Nadie tiene derecho a menospreciar así a la Iglesia de Cristo, y bueno no podemos esperar otra cosa de quienes no entienden este misterio, y Dios tenga misericordia de ellos y un día les conceda abrir los ojos para entender su necesidad y venir al Salvador para ser limpiados.
Pero también es cierto que la Iglesia no es el lugar de los sabios, ni de los fuertes, ni de los grandes, sino de los débiles, de los pobres de espíritu, de los desahuciados, los cuales han encontrado su camino y fortaleza para las dificultades de esta vida en Cristo Jesús.
Así, en este panorama de indiferencia a la verdad y poca empatía hacia quienes buscan a Cristo, seguimos trabajando esperando que el tiempo de Dios para la salvación de estos pueblos llegue en el día señalado.
Esta mañana decidí cambiar un poco mi rutina y salir temprano a caminar.
Aunque los cambios de la primavera traen consigo algunos estragos por mis alergias, no fue un mayor problema y por lo cual decidí salir muy tapado para esta época del año.
Caminar y observar el entorno, el amanecer, el pueblo, me permitió no solo disfrutar de la naturaleza, sino también tomar este tiempo para reflexionar sobre cosas importantes y orar a Dios por ellas.
Creo que a menudo nos embarcamos en rutinas que nos encierran en una prisión de horarios y tareas interminables, lo cual, aunque es bueno en términos de disciplina, puede volverse inflexible, limitando nuestras opciones.
La vida es tan corta que vivir de manera más relajada nos beneficiaría; Pablo nos recordó que no debemos vivir preocupados. Si bien tenemos que aceptar que no podemos hacer todo lo que quisiéramos en esta vida, debido a que el tiempo es limitado, así que lo mejor es concentrarnos en nuestra misión, que como hijos de Dios es agradarle a Él y cumplir su voluntad.
Personalmente, me ha costado mucho relajarme, y reconozco que esta dificultad provenía de mi incredulidad. Durante mucho tiempo caminé sin confiar plenamente en Dios a causa de las experiencias negativas por las que todos hemos pasado. Siempre fui muy desconfiado, temeroso de la posibilidad de traición en mis relaciones con los demás (amistades); ¡todos enfrentamos nuestros traumas! Esta era una lección que necesitaba aprender y, con paciencia y amor, el fiel Señor me mostró que podía confiar ciegamente en Él. Y aunque todavía Dios sigue trabajando en mi persona, hoy, su fidelidad se ha convertido en una realidad constante en mi vida, lo que me anima a no desmayar en mi labor. Así, esta mañana me sentí agradecido y lleno de ánimo al reconocer su fidelidad, confirmando que mi vida y su obra en este lugar están en sus manos. Que nada ha sido en vano y, a su debido tiempo, la cosecha vendrá.
Mientras caminaba, reflexioné sobre muchos de los niños que hemos enseñado en este pueblo, pidiendo a Dios por la salvación de sus almas y por problemas específicos que se que algunos de ellos estan enfrentando. “Este mundo parece estar podrido por el pecado, y ellos parecen ser sus víctimas favoritas.” Solo Dios puede ayudarlos. Pensé especialmente en tres hermanos que, a pesar de sus virtudes, se han alejado a medida que han crecido. Recordando el tiempo que pasamos en la Escuelita, me decía que parecía que estaban aprendiendo de su Palabra. Sin embargo, por motivos familiares y tentaciones, se fueron alejando. Reflexioné que, así como Dios permitió que escucharan su mensaje con nosotros, tal vez en su edad adulta, a través de diversas dificultades, Él los conduciría nuevamente hacia Él. ¡No lo sabemos con certeza, pero no podemos subestimar el poder y la bondad de Dios para salvar a estos pueblos!Por ello, pedí a Dios por las almas de estos lugares. Si su misericordia nos trajo aquí para predicarles, que ahora su misericordia los salve y nos dé fortaleza y valor para seguir adelante mientras tanto. Para mí, este tiempo fue mucho más que una simple caminata; fue también una oportunidad para conectarme con Dios y volver a visualizar la gran necesidad presente en estos pueblos, así como la oportunidad que nos brinda de guiarlos hacia el Salvador.
¡Que Dios nos conceda fe y ánimo para continuar en nuestra misión!
Hoy fue un día muy ocupado atendiendo algunas de las labores del ministerio. A veces, nuestros días pueden ser intensos, y es fácil dejarnos llevar por una multitud de actividades que creemos beneficiosas, pero que en realidad nos desgastan. Personalmente, siempre lucho por mantenerme enfocado en las tareas que realmente importan, para mí aquellas que me han sido asignadas por el Señor para realizar su obra en estos ranchos.
Entiendo que mis responsabilidades como pastor misionero pueden ser arduas, pero su esencia es simple. Se resumen en predicar la Palabra de Dios, lo que requiere estudiar, orar y buscar constantemente Su ayuda y dirección para esta vital labor. Además de predicar, debo visitar a los creyentes, exhortarles con la Palabra, ayudarlos en sus necesidades y consolarlos en sus tribulaciones. Esto incluye a mi familia por supuesto y compartir el mensaje de Cristo con los perdidos.
Hoy, gracias a Dios, tuve varias oportunidades para realizar estas actividades con diferentes personas, lo cual sin duda fue un tiempo bien invertido en los asuntos del reino.
Esto además me hizo reflexionar sobre el enorme privilegio que tenemos en Cristo de servirle y ser parte de Su obra en un mundo tan necesitado de Él.
Como hijos de Dios, también disfrutamos del beneficio de la esperanza y la seguridad para el momento de la muerte, algo que los que no creen no poseen, lo que les lleva a una vida miserable y cargada de incertidumbre respecto a la condición de sus almas después de esta vida.
Hoy tuve la oportunidad de hablar con un hombre del pueblo, con la intencionalidad de comunicarle verdades espirituales y la gran esperanza que podría encontrar a través de Cristo. Al hablar sobre la eternidad, me sorprendió su afirmación respecto a la muerte, describiéndola como ¡un sueño muy bonito! Y esta no es más que una idea construida sobre la ignorancia y el deseo de negar la existencia de un castigo como el infierno. La Biblia define la muerte como una maldición, el precio del pecado, y uno de los enemigos de Dios y de la humanidad.
Aunque la muerte es una realidad dolorosa que todos debemos afrontar, está solo podría ser «bonita» si se enfrenta con la esperanza puesta en Jesús, quien venció la muerte y ofrece vida a todos los que en Él confian. Solo así la muerte puede convertirse en alegría en lugar de dolor; de lo contrario, se convierte en un sueño aterrador, una pesadilla de la cual nunca se podrá despertar.
En mi experiencia compartiendo la Palabra con diversas personas, he observado repetidamente este deseo de evadir la responsabilidad por nuestras acciones, ante la posibilidad de comparecer ante el tribunal de Dios para ser juzgados. Muchos se consuelan negando vanamente la existencia de Dios, la vida después de la muerte o incluso la realidad del infierno, inventando fantasías que les brindan una falsa consolación.
Sin embargo, estos consoladores ilusorios solo les llevarán al abismo, mientras dejan pasar el valioso tiempo que Dios les otorga para prepararse y atender el Evangelio, el medio que Él ha ordenado para la salvación.
Así, cada día, muchos se condenan por su propia obstinación al no arrepentirse y eludir la Verdad.
Lo más asombroso es que quien me compartió esta visión es un hombre enfermo y anciano, lo que indica que sus días en esta tierra son limitados.
Sin embargo, él camina despreocupado, abandonando el destino de su alma a ideas absurdas y sin fundamento, lo que, si no cambia, lo conducirá a una eternidad de sufrimiento por negarse a rendirse a la verdad.
Dios me concedió el tiempo suficiente para invitarle a venir a Cristo y a buscar a Dios mientras aún puede hacerlo. Así, podrá recibir la salvación que asegura bienestar a su corazón tanto en esta vida como en la siguiente.
Así pido a Dios para que pueda recibir la gracia que lleva a experimentar el perdón, y así evitar que otra alma más por su incredulidad sea condenada en estos pueblos.
En cuanto a mí, aún mantengo la esperanza de que Dios salvará a Su pueblo en estas tierras.
¿A quien tengo yo en los cielos sino a Ti? Fuera de Tì, nada deseo en la tierra.
Salmo 73:25
La evangelización de los pueblos no tiene sentido si no se realiza con fe, y a su vez, esta fe es la que nos sostiene en la labor y la que nos impulsa a seguir se fundamenta solo en Cristo, quien es nuestro motivo para esta vida y todo lo que en ella hacemos.
En la actualidad, nos enfrentamos a numerosos ministerios que se sustentan en el ingenio y la inteligencia humana, fundamentados en motivaciones personales y egoístas, en lugar de en Cristo, lo que se manifiesta en un notorio desinterés por conducir a los perdidos hacia el conocimiento de la verdad que les llevará a la salvación.
Hay mucho de esto en nuestros tiempos y me siento hastiado de ello, de la hipocresía que lucra con el Evangelio y que no guía a las almas hacia el cielo. Pero la Biblia ya advertía sobre esto, de la mercadería que harían con el pueblo y del engaño que predominaría al final de los tiempos. Pero en medio de este oscuro panorama, la luz sigue brillando con intensidad para llamar a la luz a los herederos del reino; no de una manera pomposa y atractiva, así como el mundo vende sus promesas, sino todo lo contrario, donde la obra se realiza por muchos en silencio, casi de manera desapercibida para todos, pero con fidelidad y perseverancia, no para agradar a los hombres, sino a Cristo, quien es la razón de nuestros esfuerzos para hacer lo que hacemos en una era donde la religión y lo espiritual no tienen sentido para la mayoría, pero donde Dios ha querido que su mensaje llegue como testimonio a la humanidad y como esperanza para aquellos a quienes ha de salvar.
Y en medio de este panorama adverso, en vez de abrumarnos por las dificultades, miramos al cielo preguntándonos como Asaf, ¿A quién tenemos en el cielo sino a Ti? y entonces nos es revelado un Dios grande y bueno que cumplirá en nuestras vidas sus propósitos eternos. Y así nuestros corazones no pueden más que alabar a aquel que le da sentido a lo que parece absurdo, y nos da fuerzas cuando ya no hay más reservas para seguir luchando en esta guerra que ya ha sido conquistada por Jesús, pero por la cual se debe seguir peleando. Sí, una guerra que no podemos ignorar, y que me recuerda las palabras del antiguo predicador de Gales, Martyn Lloyd Jones.
La Iglesia no es un club social, es una guerra espiritual y todo cristiano esta enlistado.
Martin Lloyd Jones
Todo verdadero cristiano hoy se encuentra luchando desde algún lugar en el frente de batalla, y si no se ha extraviado de su llamado o, peor aún, este ha desertado.
Asi continuamos adelante, no confiando en nosotros mismos; ni siquiera en nuestra propia sombra, sino solo en Cristo, quien nos llamó a su labor y que nos guía a cumplir el propósito por el cual Él nos ha traído a estos pueblos, donde la necesidad espiritual es grande. La desesperanza por no conocer a Cristo se refleja en vidas sin sentido, golpeadas por la necesidad, el dolor y la infelicidad que el pecado acarrea, aunque sus corazones endurecidos les impidan verlo de esta manera (el pecado ciega).
Niños en La Escuelita
Este mes el Señor nos concedió continuar con el trabajo entre los niños, y su gracia y misericordia han sido desmedidas con nosotros para ayudarnos a llevar a cabo este ministerio donde se está enseñando a los niños el mensaje del evangelio. Lo cual hacemos por fe, creyendo que lo que hoy sembramos prosperará el día de mañana en almas rendidas a los pies de Cristo, y mientras tanto oramos al Señor y pedimos que guarde su Palabra e implante su temor en los corazones de estos niños.
Hoy les hablamos de la necesidad de permanecer en Él. Así como las ramas no pueden prevalecer si son separadas de la raíz, así nosotros no podemos tener vida fuera de Jesús. Así se les mostró con ejemplos sencillos que su única esperanza está en permanecer en Cristo, quien es todo lo que en verdad necesitan; Él es la vida, el consejo sabio, la motivación, la esperanza, su seguridad y su ayuda; pero también si permanecen en Él, Cristo será su mayor alegría y consuelo para sobrellevar esta vida con todos sus matices. ¡Permanecer en Jesús es una vida con propósito y no vacía como la que el mundo ofrece!
Asimismo, continuamos con la predicación en este pueblo de Tacuba y en otros ranchos, instando a las personas a depositar su esperanza en Cristo. A pesar de que la indiferencia es considerable, el Señor nos brinda continuamente valiosas oportunidades para transmitir Su Palabra en estos lugares. Este mes logramos llevar la Palabra a individuos en otros pueblos; y es mi convicción que Dios lo ha permitido de esta manera porque desea darse a conocer y ofrecer una nueva oportunidad a las personas en estas comunidades.
¡Oremos por la obra de Dios en sus corazones!
Por último, les exhorto a continuar elevando sus oraciones por la labor que realizamos, por la salvación de los niños y por mí y mi familia. Requerimos la infinita gracia de Dios para permanecer firmes y avanzar en este camino, y como enseñamos en la lección de hoy en La Escuelita, es fundamental recordar que separados de Él, nada podemos lograr. En verdad, es Dios quien lleva a cabo todo, pues nosotros siervos inútiles somos.