El salmo 3 es una invitación a confiar en Dios en momentos difíciles, es un Salmo de David que escribió cuando estaba siendo perseguido por su propio hijo quien buscaba matarle y arrebatarle el reino.
A lo largo de este salmo podemos ver expresiones de angustia, dolor, desesperación, mucha frustración y no es para menos, David estaba experimentando la traición de primera mano de su propio hijo quien además motivado por la avaricia y la ambición del poder no le importaba que para conseguirlo esto significara acabar con la vida a su padre.
Una situación que nosotros nunca pasaremos pero que nos muestra la maldad humana pero también un corazón afligido que en los momentos más oscuros decidió confiar en Dios para su cuidado, y si Dios es nuestro escudó para la batalla. Cuando los enemigos acechan podemos enfrentarles con valor al tener la confianza que Jesús es nuestro defensor.
Así también nosotros debemos luchar contra nuestros enemigos: El Pecado, la carne y el Maligno desean derribarnos y como jóvenes este mundo tiende muchas trampas para atraparnos y para apartarnos del camino de la verdad. La presión social y esta cultura secular que gobierna ejercen una influencia muy grande para censurar a quienes quiere vivir para agradar a Dios y esto significa una constante lucha.
Y en este contexto esta mañana en la escuelita estudiamos que debemos estar alerta, que el enemigo acecha, pero que no debemos temer, que Dios nos va a ayudar a luchar nuestra guerra y más aún que la victoria es segura porque es mayor el que nos defiende que los que luchan contra nosotros.
Recordamos que él nunca abandona la obra de sus manos y que no hay mejor lugar para nosotros y para nuestra defensa que Cristo.

[1] Oh Señor, tengo tantos enemigos; son muchos los que están en mi contra.
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