Hola, estimados hermanos: espero que se encuentren todos bien. Por la misericordia de nuestro Señor Trino, hemos sido capaces de seguir adelante con el discipulado infantil aquí en el pueblo de Tacuba.
Por su gracia, esta labor entre los niños continúa a pesar de que a veces las cosas se ponen difíciles. Ustedes saben que el ataque del enemigo nunca falta, ¿verdad?, queriendo entorpecer la obra de Dios, pero en todos somos más que vencedores por medio de Aquel que nos salvó. Además, sabemos que el Más Grande está con nosotros y que nadie puede frustrar la obra del único Dios verdadero.
Así, con esa convicción y con esa esperanza, seguimos adelante con la enseñanza bíblica del Antiguo Testamento, donde hemos estado estudiando de manera sistemática cada uno de los eventos que han marcado la historia del pueblo de Dios en esta época.
Tengo muy presente que nuestra labor no se trata solamente de impartir mero conocimiento histórico o religioso, sino que estamos transmitiendo la verdad de Dios plasmada en su libro, sus tratos con los hombres a los cuales llamó y, a su vez, su carácter y su persona, con la firme convicción de que la Palabra es poderosa para revelar a Cristo a aquellos que habrán de heredar la salvación.
Con esta idea en el corazón, cada sábado nos reunimos para recibir a estos niños y mostrarles no solamente la Palabra Eterna, sino el amor de Dios. Siempre, este trabajo ha sido respaldado con oración, pidiendo a Dios que nos dirija en su santa voluntad, que Él sea quien convenza los corazones y que, a su debido tiempo, los transforme para su gloria.
Aquí aprovecho para agradecerles por cada oración que han levantado a favor de este trabajó. Sin duda Dios nos está escuchando.
Esta vez seguimos adelante con la enseñanza de José cuando él recibe a sus hermanos y a su padre en Egipto, y cuando Jacob muere y le pide a José que lleve sus restos a la tierra de sus antepasados. Aquí pudimos ver la fidelidad de Dios hacia aquellos que él ha escogido como su pueblo. Tenemos un Dios grande que nunca nos abandona, que nos saca de las situaciones difíciles, y que todo lo que él hace es con el propósito de ayudarnos a confiar más en él.
Aquí la meta es que los niños puedan aprender que pueden confiar en Dios, darse cuenta de que Jesús es un amigo fiel y, sobre todo, el Salvador, y que en los momentos de crisis o de dificultad, ellos pueden acudir con la certeza de que serán recibidos por parte de ese Dios tan grande y misericordioso que no tiene límites para hacer bien a los que creen en Él.
Por favor, sigamos orando por este ministerio, por la salvación de los niños y, especialmente, también les pido que oremos por el evento de verano de este año. Aún no sabemos exactamente lo que vamos a hacer, pero pidamos a Dios que él sea quien nos guíe y nos provea para realizar la Escuela Bíblica este Verano.
Muchas gracias y que el señor les bendiga.
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