Muchos dias he buscado la muerte con lagrimas. No por impaciencia ni por falta de fe, sino porque estoy cansado del pecado y temél. o caer en él.
—William Cooper
Esta vida en muchas maneras es una bendición pero no una más grande y excelente que el cielo que espera por los hijos de Dios.
Cooper, buscaba con ansiedad la muerte no por las causas negativas de esta vida, sino por que la maldad hace de esta tierra un infierno para quien sabe que existe un lugar puro y perfecto, como es la morada de Dios.
Para el cristiano el morir es ir al cielo a estar con Cristo, y no el final al que muchos temen llegar.
Allá, en la gloria eterna, no existirán las cosas que nos dañan como ese maldito pecado que en un tiempo nos tuvo condenados, y que todavía hoy nos lleva atentar contra la bondad de este Dios tan grande y santo.
Es inaudito que haya cristianos que no piensen en el cielo como algo que desean pronto experimentar, y esto es debido a que mayormente sus afectos estan más apegados a lo temporal que a lo eterno.
A que sus expectativas estan más puestas en esta vida, y no en el cielo que esperan recibir. A que no anhelan a Cristo tanto como aman esta vida.
No desear el cielo nos hace perder de vista las bendiciones que allá gozaremos, y debilita nuestros deseos por Cristo y de un día estar con Él.
Los problemas, las desiluciones y situaciones adversas que pasamos en esta vida, deben servir para aumentar nuestros deseos celestiales y aguardar con paciencia y fe, el dia en que estaremos con Cristo, y asi nunca querer apartarnos de El.
La vida aqui con todas sus cosas solo es pasajera, y a los hijos de Dios nos aguarda para gozar la época eterna.
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