Esta vez, en La Escuelita, estudiamos algunos aspectos de la vida de Pedro y su relación con Jesús, donde, a pesar de sus errores, arrebatos e imposibilidades de trascender en la vida, Jesús lo llamó y mostró en él su gran poder y amor para hacerlo una nueva persona y entregarle una gran misión (pastorear sus ovejas).
Así, Simón en las manos de Dios se convirtió en Pedro (piedra), una referencia a la solidez y la fortaleza con la cual serviría al Señor y a su Iglesia.
Vimos que todos somos pecadores, que como personas tenemos defectos y cometemos errores, que necesitamos el perdón divino, pero que de ninguna manera somos un caso perdido, porque el Maestro es experto en moldearnos y transformarnos para su gloria.
Así Dios nos concedió seguir adelante en esta misión y enseñar un poco más de ese Dios misericordioso que sigue llamando a sus hijos, y me anima mucho pensar que Dios tiene planes de salvar a varios de estos niños. Esto es lo más importante y el favor más valioso que alguien puede recibir.
¡Sigamos orando por la obra misionera entre los niños!
“Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas», que quiere decir Pedro.”
Juan 1:42 NBLA
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