Este ha sido un invierno un poco atípico, a veces con lluvia, luego mucho frío y otros días soleados, pero aunque creo que esto ha ayudado a que la gente se enferme de gripe en el pueblo, en general nosotros estamos bien. El Señor es fiel y su bondad ha estado con nosotros a cada momento. Alguien dice ciertamente que cada segundo que respiramos es un acto de misericordia divina. Cada segundo sobre esta tierra es gracia que Dios nos concede, y el hecho de que todavía estemos aquí es solo por Él.
Asi esta vida se vuelve trascendente al reconocer que este breve tiempo es todo lo que tenemos para amar y servir a nuestro Rey, en lo cual nos debemos empeñar. Y este es el tema que nos ocupa, la eternidad de las almas de las personas en estos pueblos. Así Dios nos sigue permitiendo compartir con ellos sobre la esperanza que recibimos de Cristo al obtener por fe el perdón de pecados y la salvación eterna.
Y aunque aquí muchos todavía están sin Cristo y viviendo en gran miseria espiritual, sin embargo, Dios nos sigue permitiendo advertirles sobre las consecuencias de vivir y morir sin Cristo. Cada oportunidad en la que les hablamos, cada folleto bíblico que les entregamos, a veces una Biblia, una oración que levantamos a favor de sus almas, etc., son actos de misericordia divina, que Dios les concede brindándoles el tiempo para venir a Él y encontrar la vida.
Yo de mi parte, cuando no estoy enseñando en la congregación o con los niños predicándoles, le pido a Dios que me conceda oportunidades para hablarle a otros que necesitan escuchar de Cristo. Creo que esto debe ser una práctica constante en nuestras vidas, ya que es el medio por el cual podemos servir al Señor y, a su vez, permite que las personas le conozcan. Así que Dios me ha brindado excelentes momentos, mayormente los lunes, cuando salgo a la ciudad para vender algunos huevos. Suele pasar que, en el camino, encuentro personas esperando por un ride, que no tienen auto y que necesitan ir también a la ciudad, así que Dios me permite servirles de esta manera, pero también me da el tiempo para predicarles. Siempre cargo una Biblia para regalarles y de esta manera también hemos podido sembrar la Palabra en muchos corazones.
Aunado a esto, seguimos con la Escuelita Bíblica entre los niños. Creo que esto es una parte importante del plan de Dios para estos pueblos, donde creo por fe que estos niños serán la Iglesia del mañana en estos lugares tan desolados por la oscuridad y la desesperanza. Así que cada sábado es la oportunidad para sembrar en la siguiente generación y esperar el milagro que Dios ya ha empezado en sus corazones.
También continuamos con nuestras visitas a La Tena. Dios sigue obrando en las reuniones donde estamos predicando el Evangelio de Juan y en donde Dios está usando su Palabra para mostrarnos lo necesitados que estamos de Cristo. Yo agradezco a Dios por esta oportunidad que me da de servirle y por los hermanos que nos reciben en sus casas y por las personas que acuden a escuchar Su Palabra. En un tiempo en el que la mayoría carece de interés por escuchar la Palabra de Dios, valoro mucho que estas personas dispongan su tiempo para recibirnos cada semana. Por favor, oren por este grupo, que el Señor les siga bendiciendo y que cada día puedan perseverar en la vida de fe.
A su vez, las reuniones de la Iglesia en Tacuba continúan, los miércoles de estudio bíblico y oración y los domingos de predicación. Y bueno, la obra sigue adelante, donde el Señor provee un espacio en este pueblo donde las personas pueden escuchar Su mensaje. Ahora se trata de perseverar en esta labor que Dios nos ha mandado realizar y de ser fieles, creyendo que a su debido tiempo la obra prosperará. Por lo pronto, damos gracias a Dios por el grupo que se congrega y nuestra meta es que ellos crezcan en el amor hacia su Salvador.
También, les informo que mi esposa está a punto de dar a luz a nuestra hija. Está programada para este lunes 9 de febrero para una cesárea, pero ya ha estado teniendo muchos malestares, lo cual es signo de que la hora se va llegando, así que también puede ser antes. Sabemos que Dios está en control de la situación, pero por favor oren por ella y la bebé, que cuando el momento se llegue podamos salir del pueblo sin inconvenientes y llegar al hospital, y que Dios guíe la mano de los médicos.
Finalmente, sigamos orando por la obra en general y, por favor, también hágalo por este servidor.
Muchas bendiciones,
Heber González
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