Esta mañana continuamos con La Escuelita nuevamente, ya que la semana anterior, debido a la lluvia y al frío intenso en La Sierra, no fue posible hacerlo. Pero hoy Dios nos concedió un clima muy propicio. Sin embargo, algunos niños faltaron debido al virus de gripe que los tiene enfermos.
Aquí en el pueblo, al ser un lugar relativamente pequeño y de clima frío, donde todos interactúan entre sí, es casi de ley que en esta época la mayoría se contagie con estos virus que enferman a las personas, pero oramos para que pronto la salud de ellos sea restablecida y puedan regresar a las reuniones de la Escuelita Bíblica.
Esta vez enseñamos sobre la fidelidad y el poder de Dios a través del relato del nacimiento de Isaac, de cómo Dios es capaz de romper los límites naturales para cumplir sus propósitos. Como en el caso de Abraham y Sara, en donde la edad avanzada de estos no fue un obstáculo para que Dios hiciera lo que había planeado: dar el hijo de la promesa a Abraham y así su plan redentor pudiera seguir avanzando.
Esto nos llevó a reflexionar sobre el poder ilimitado de Dios y, al mismo tiempo, su fidelidad para cumplir sus promesas a pesar de la imposibilidad.
Los niños pudieron reflexionar sobre el poder infinito de Dios, pero también ser animados a confiar en Él y encontrar en sus promesas un apoyo, certeza y seguridad para enfrentar los desafíos de esta vida.
Así seguimos adelante sembrando el Evangelio en los corazones de estos pequeños, alentándolos a que conozcan y comprendan el amor incondicional de Cristo, mientras les compartimos el consejo sabio de Dios. Esperamos en el Señor que el día de mañana este trabajo tenga un impacto eterno en sus vidas, y les ayudé a transitar por un camino de fe y esperanza al lado de Jesús.
Salmo 89:1 NBLA
[1] Por siempre cantaré de las misericordias del Señor; Con mi boca daré a conocer Tu fidelidad a todas las generaciones.
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