PENSANDO EN EL CIELO

El mundo camina de prisa y de manera fugaz a cada instante se nos va de las manos cuál viento indomable que corre tras su libertad.

Cada segundo respiramos vida y al siguiente la muerte nos asecha, cuando segundo a segundo y sin reparo a nuestra fecha nos aproximamos, lo ignoremos o de ello nos apercibamos.

La vida aquí en la tierra es cómo un sueño donde los años vuelan, donde el tiempo imprime su huella dejando sus estragos en este cuerpo endeble que se fatiga y se duele.

De pronto el enemigo (la enfermedad) aparece para darnos una lección, recordarnos lo que amenudo nos negamos a aceptar, que en este cuerpo somos simples seres mortales que está Tierra pronto habrán de dejar.

Pero Dios ha reservado algo mejor para los que creen en Él. Un mundo donde la muerte será para sus ciudadanos un lejano recuerdo de la tragedia que un día frustró la felicidad de los seres humanos. Por el cuál el paraíso fue pausado y reservado para después. Un lugar mejor, donde Cristo reinará y nos permitirá consientemente «soñar de verdad» y no solo imaginar para despertar frustrados como nos sucede en la actualidad.

Cuando imagino el cielo no puedo más que pensar en la hermosa luz que la ciudad iluminara, donde nuestro corazones por fin encontrarán el sosiego anhelado que en esta vida les fue negado.

Por ahora esta mortalidad se anima de la inmortalidad que pronto habrá de vestir.


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